Los leggins, esa prenda que no pasa de moda | El Correo

Los leggins, esa prenda que no pasa de moda | El Correo

ISABEL IBÁÑEZ

De cuando en cuando leemos vaticinios sobre el fin de los leggins, al menos en esa pasarela que son las calles de pueblos y ciudades, pues el gimnasio es o debe ser otra cosa y pese a que es esta una prenda nacida para facilitar los movimientos al hacer ejercicio físico. Pero estos leotardos sin pies, impertérritos, siguen teniendo éxito más de un siglo después de que un acróbata francés llamado Jules Leotard (1838-1870) ideara una prenda ceñida al cuerpo para que sus movimientos en el trapecio le resultaran más cómodos, según Juan Gutiérrez, conservador del Museo del Traje de Madrid.

«Y además con ella –añade– causó auténtico furor entre las espectadoras». Se refiere al atractivo sexual que descubrieron al vislumbrar la forma de sus fornidas piernas embutidas en esos pantalones pegados de punto de lana, que hoy, evolucionados, siguen enamorando en especial a las mujeres, rendidas a sus encantos.

Se trata de una vestimenta que ha cogido un «impulso súper fuerte – explica Gutiérrez– y que cuenta entre sus antecedentes con los pantys de los 50 y la fuerza que les dio Mary Quant (Londres, 1934) en los 60 gracias a la minifalda, que promovió esa moda de pierna vista y ceñida que ya no nos ha abandonado». Recuerda también el experto que fue el diseñador italiano Emilio Pucci (1914-1992), muy aficionado al esquí, quien empezó a diseñar a partir de la práctica deportiva ropa para esta disciplina: «Y pasamos de cómo iban antes los esquiadores, vestidos de montañeros, a utilizar estos diseños más prácticos que finalmente llegan a la industria, después de que Pucci hiciera investigación textil para lograr prendas fáciles de transportar y que no se arrugaran, que no requirieran de plancha, sencillas de poner y quitar». En colaboración con los industriales italianos, empezó a trabajar con mezclas de fibras sintéticas para lograr elasticidad. «Y comenzó a sacar estas creaciones en las colecciones de los años 60, aunque aún eran calzas, pues tenían pie, aunque luego se elimina. Aquí en el Museo tenemos un ejemplar de 1964 inspirado precisamente en las calzas del Renacimiento, que se llevaban con una sobrefalda. Y si no son propiamente leggins son el precedente, siempre combinados todavía con piezas que cubren el cuerpo, casacas, etc...».

Con el trasero 'al aire'

Por otro lado, en los años 70 en EE UU, Donna Karan (Nueva York, 1948) empieza a hacer diseños con este estilo de pierna definida en elastano, y es a parfir de los 80 cuando comenzamos a ver los leggins propiamente dichos. Aclara Gutiérrez que fue ya en los 90 cuando dejan de combinarse con cuerpos largos o blusas con cinturón «y se descubre el trasero, tal como se hace en el presente». Señala que hoy esta prenda se ha instalado «de forma cotidiana entre nosotros; es 'mainstream' tanto en la calle como en el gimnasio, cada vez más sport, muy confortable, cómodo, estético y fácil. Tiene mucho que ver con la silueta que se impuso en el siglo XX, con piernas definidas y cuerpo más holgado. Y no hay que olvidar que tiene poca durabilidad, se estropea fácilmente, lo cual lo hace muy interesante en cuanto a su salida comercial para la industria».

Los leggins, esa prenda que no pasa de moda | El Correo

¿Pueden resultar elegantes? Sí y no, responde Gutiérrez 'a la gallega'. «Pueden ser portada del 'Vogue' con Beyoncé o irnos a los que tenemos en el Museo, alguno bordado con lentejuelas, o los estampados de Pucci. Así que, aunque el uso actual de los leggins no es el del mundo elegante, depende de cómo los combines. Son un básico como una camiseta, y los hay baratos o de 500 euros». Recuerda que se puede jugar con ellos de muchas maneras: «Y es sintomático de la forma de vestir actual, fruto de la conquista del confort y la ruptura de códigos de decoro sexual, de que no pasa nada por enseñar esa parte de nuestros cuerpos».

Sonia Alfaro, una de las responsables de Cazcarra Image Group –expertos en imagen personal–, considera que los leggins «en todas sus variantes, desde los más 'sporty' a los más 'classy', siguen siendo, desde su auge en los años 80, una prenda que encontramos en casi todos los armarios de las mujeres del mundo. De hecho, el estilo de vida de la mujer en 2021 se ha visto reflejado en su look. No solo el teletrabajo nos ha traído una estética más casual, sino que los looks 'sporty chic' que vemos en las redes sociales y que lucen las celebridades a nivel nacional e internacional son tendencia desde hace unos años».

Pese a que, de vez en cuando, los que dictan las modas tratan de eliminarlos de la lista de prendas 'aconsejables' o incluso desterrarlos para siempre en favor de otras propuestas, Alfaro cree que no deberían merecer «un tachón en el libro de la moda». «Existen múltiples maneras de vestirlos y distintos tipos de tejidos, formas y colores. Y además de la comodidad, su versatilidad para combinarlos con otras prendas y complementos les auguran un largo futuro en la industria de la moda».

A su juicio, lo que determina que se trate de una prenda «'in' o no, es el estilo de cada quien para llevarlos y la adaptación de la prenda a las tendencias del momento. Ahora vemos que vuelven los leggins con estribo y encontramos otros con aberturas en la pernera e incluso acampanados. Los deportivos ganan por goleada en cuanto al lugar que ocupan en los roperos y se han convertido en una prenda más que combinamos con el top para hacer yoga o pilates y, por qué no, subir un 'selfie' en las redes sociales».

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