Amaro Sánchez de Moya desvela sus imprescindibles

Amaro Sánchez de Moya desvela sus imprescindibles

Los ambientes del interiorista andaluz, al igual que su estilo, son clásicos, renovados y funcionales. Entre sus proyectos están hoteles, como el Triana House de Sevilla, o la tienda del diseñador Jorge Vázquez en el madrileño barrio de Salamanca. Si pudiera, colgaría en su salón un cuadro del pintor boloñés Guido Reni.

La elegancia para mí es saber actuar y elegir como corresponde en cada momento; y el buen gusto es saber combinar esas elecciones con arte. Para ambos puede existir cierta predisposición innata pero, sin duda, los dos se pulen con la educación.

Me gusta mantenerme en forma. Suelo salir a correr con mi amigo Raúl Romero dos veces a la semana. Y al menos tres veces entreno en el gimnasio. Siempre llevo las zapatillas en la maleta por si acaso. Soy fiel a las de Nike.

Mi estilo personal es clásico, atemporal y discreto. No me gusta llamar la atención y trato de huir de prendas que sean extravagantes. Aunque no quita que alguna vez arriesgue con algo más rompedor. Mis marcas de referencia son Hackett, Dockers, Lacoste, Lester, Veja y Etro. Me encantan las corbatas vintage, modelos antiguos con amebas o diseños geométricos que pueden resultar de lo más actuales.

El último capricho que me he dado han sido unas piezas de vajilla de porcelana de Vista Alegre. Me encanta el menaje y soy comprador compulsivo de cosas para la mesa.

Amaro Sánchez de Moya desvela sus imprescindibles

Un regalo que recibido recientemente ha sido un perfume de Serge Lutensy unas slippers de Flabelus que me encantan.

Colecciono gemelos, desde algunos heredados a otros tipo joya o de mercadillo de los años 70. Mis favoritos son los de cristal de Murano.

La obra de arte que colgaría en mi salón sería un cuadro de Guido Reni y si me lo pudiera permitir, algún clasicista francés, como Nicolas Poussin, Claudio de Lorena o Simon Vouet. Y por soñar, ¡un canaletto!

Los libros que descansan en mi mesilla de noche son: L'histoire de la politesse de Frédéric Rouvillois; l'Inutile Beauté de Maupassant; Mon séjour en Espagne de Giacomo Casanova, y A Cidade e as serras de Eça de Queirós.

Disfruto muchísimo con la ópera, soy un gran melómano, ya sea en directo o escucharla en casa con el libreto. He visto todas las que han emitido en streaming el Metropolitan de Nueva York y el Covent Garden de Londres durante el confinamiento.

En mi lista de reproducción siempre suena Bach, Mozart y Wagner. Y ahora he empezado a escuchar música de ballet. Para ambientar me gusta la lusófona: Caetano Veloso, Maysa Matarazzo, Cesarea Évora... Pero también Nina Simone, Rita Pavone o Édith Piaf.

Mi rutina de belleza es lavarme con jabón de Kiehl's y usar crema solar de Heliocare , protección 90. El sol es lo que más envejece la piel. Y para el pelo me gusta Potion 9 de Sebastian, para mantener en su sitio las canas.

Soy adicto a la tablet, siempre iPad Pro con Apel Pencil. Y ahora tampoco puedo pasar sin los AirPods, que también utilizo para trabajar y me han facilitado mucho la vida.

Mi equipaje es siempre el mismo. Lo hago en 15 minutos: vaqueros y chinos, camisa blanca y otra de rayas, neceser, americana y ropa de deporte. El resto lo llevo puesto.

Un hotel para perderme es Triana House, al margen de la ruta turística sevillana. Y al que siempre vuelvo es al Bussaco Palace, que fue pabellón de caza de los reyes de Portugal. Me fascina el encanto de la decadencia.

Mis restaurantes de referencia en Madrid son La Parra y Horcher , donde celebro cualquier ocasión importante. Adoro su clásico postre Baumkuchen.

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