La polémica del ‘curvy’, otro estándar de belleza que quiere reivindicar la normatividad

Hace unos meses, H&M apostó su promoción de verano por un espot de lo más rompedor: Paloma Elsesser protagonizaba el anuncio de la nueva colección de bikinis sostenibles y para todas las tallas de la marca de ropa. La modelo, que se encuentra ahora entre los fichajes de la última campaña de Victoria’s Secret, ha aumentado recientemente su popularidad por ser un icono de las tallas grandes o de las llamadas curvy.

Con este anuncio se ha vuelto a abrir el debate sobre la normatividad en las modelos y, por tanto, los cánones de belleza implantados en las jóvenes. Nuevas palabras y conceptos se han añadido a la esfera del tema: tallas grandes, cuerpos no normativos, curvy, gordibuena, plus size… Unas nuevas denominaciones que solo cambian el título al permanente estándar de belleza que limita e imponen a las mujeres.

La modelo Paloma Elsesser para la portada de Vogue / @palomija

Definiendo conceptos

¿Qué se considera curvy? La activista contra la gordofobia Magdalena Piñeyro lo define como “una persona gorda no muy gorda con una apariencia muy estética, muy que guste, muy de modelo”. El resto de conceptos vienen a decir lo mismo: todo lo que no sea normativo, unas tallas más grandes de las ya establecidas, una chica gorda, pero que tenga el cuerpo de guitarra…

La lectura positiva que se extrae de estas nuevas denominaciones es que se ha dejado atrás el canon de belleza de la delgadez extrema con el temido 90-60-90. Sin embargo, a su vez, se intenta fomentar otro estándar aún más inalcanzable: muchas curvas, mucho pecho y mucho trasero, algo que recuerda al clan Kardashian. Por lo tanto, las mujeres siguen ancladas, de nuevo, a otro estándar de belleza; actualizado, pero inamovible al fin y al cabo.

Cánones y TCA

De la misma forma lo apunta Piñeyro: “Un canon es un prototipo de algo que consideramos bello en un determinado momento, pero es un camino para el resto; no es que tú tengas el derecho a trazar tu propio camino, sino que hay alguien que te lo está marcando”. Al final, si la sociedad establece un cuerpo tipo, da igual que sea con más caderas o menos; muchas mujeres querrán seguir lo que está de moda de ese momento, argumenta.

La polémica del ‘curvy’, otro estándar de belleza que quiere reivindicar la normatividad

Sin embargo, estos modelos inalcanzables pueden resultar un problema para chicas jóvenes en pleno desarrollo. La psicóloga especializada en TCA (Trastorno de la Conducta Alimentaria) Sara Ibáñez afirma que “los cánones de belleza tienen una especial importancia en la adolescencia, cuando las jóvenes quieren ser aceptadas por su grupo de iguales”. Ahí es cuando se puede desarrollar un posible trastorno con la comida. Aunque Ibáñez considera que “la presión de la moda, las modelos y los cánones no son la causa del trastorno, sí pueden ser el detonante, el que lo despierte o el que lo mantenga”.

La modelo Tess Munster / @tessholliday

Cambios positivos

Para evitar esto, la psicóloga argumenta que campañas como la del último anuncio de H&M son muy necesarias para que este tipo de pacientes tengan una buena relación con la comida y sus cuerpos. “Cuanto más normalizados y aceptados estén todos los diferentes tipos de cuerpos, menos existirá este problema”, apunta optimista. Esta normatividad también se refleja en el mundo del modelaje. Francina Models, la agencia de modelos más antigua de España, trabaja actualmente con 10 modelos curvys cada día, mientras que hace 10 años solo hacían un trabajo al mes.

Un cambio significativo del que su consejera delegada, Mireia Verdú, se enorgullece: “Ya no cogemos a una modelo curvy por diferenciación”. Precisamente, eso es a lo que aspiran en todos los ámbitos. Piñeyro considera que el hecho de que las nuevas generaciones vean a una modelo “no normativa” desfilar por una pasarela es “alucinante” porque muchas chicas “ya no se sentirán excluidas del mundo” y se verán representadas.

¿Posible solución?

Sin embargo, la activista es crítica con estos términos y considera que aunque “se esté ampliando un poco la norma, no significa que seamos libres de cánones de belleza que excluyen a un montón de mujeres y cuerpos distintos”. La psicóloga Sara Ibáñez considera que el problema radica en que “la industria de la moda utiliza la insatisfacción corporal para que las mujeres asocien la felicidad con tener un cuerpo y una talla determinada”.

Es por ello que todas coinciden en que lo mejor para reducir este problema sería regularizar las tallas. Algo que ya se ha hecho en Argentina recientemente y que las tres especialistas insisten en que se haga en España. “Las marcas se han dado cuenta de que las tallas que más venden no son la 34 o la 36, sino la 42 o la 44, con lo cual ya están abiertas a mostrar modelos reales para estas tallas”, asegura Verdú. Ibáñez, por su parte, apunta a qyue “todas las marcas tendrían que tener tallas para todo el mundo, independientemente del tipo de cuerpo y la edad”.

La modelo Tara Lynn / @taralynn

Cuerpos únicos e irreemplazables

Al final, lo que está claro es que existen tantos tipos de belleza como personas hay en el mundo, por lo que es lógico que “no estén representados todos los tipos de cuerpos, ya que la diversidad es irrepresentable”, opina Piñeyro. Una visión optimista y reivindicativa de la singularidad de los cuerpos, sean del tamaño que sean y tengan las características que tengan. Únicos e irreemplazables.

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