«Ahora los hombres se cuidan más y las barbas vuelven a estar de moda»

ANIA M. SEISDEDOS* BIDASOANDV@GMAIL.COM

Con tan solo 23 años, Javier González Etxebeste no tuvo dudas a la hora de emprender su propio negocio. Ante la perspectiva de no encontrar trabajo en su ámbito, decidió recientemente alquilar el local del número 24 de la calle Santiago de Irun, donde desde el pasado 1 de septiembre luce el cartel de 'Lamiarri Peluquería Masculina y Barbería'.

–Sin duda, fuiste valiente.

–Soy de los que piensa que hay que ir con todo siempre. Tampoco lo pensé mucho, solo tenía claro que parado no me quería quedar, así que me lancé.

EMPRENDIMIENTO«Tenía claro que no quería estar parado, así que me lancé a abrir mi propio negocio»EL ORIGEN DEL NOMBRE«Lamiarri es el nombre del caserío en el que se crió mi ama, en el barrio Bidasoa»

–¿Qué fue lo que te atrajo hacia este mundo?

–Mi madre es peluquera también, así que es algo que he visto desde pequeño. Y siempre me ha gustado, pero hace un par de años me metí un poco más en ese mundo y el año pasado, para ver si era tan solo un hobby o me gustaba de verdad, decidí estudiar Peluquería y Barbería en una academia de Valladolid.

–¿Por qué Valladolid?

–Tengo un amigo que estudia Historia allí, y como yo nunca había salido de casa, pensé que estaría bien tener un apoyo. Y la verdad es que estuvo muy bien.

–¿Cuánto tiempo pasaste en esa ciudad?

–Seis meses, no es una formación muy larga. Me fui el 12 de octubre del año pasado y volví en abril.

–¿Y comenzaste enseguida a buscar trabajo?

«Ahora los hombres se cuidan más y las barbas vuelven a estar de moda»

–Desde el principio me puse a ello, pero era muy complicado, sobre todo con el tema de la pandemia, así que decidí abrir mi propio negocio.

–Entonces todo ha sucedido bastante rápido...

–Es que no puedo estar quieto, tenía claro que parado no me iba a quedar. En junio encontré el local y me pareció perfecto, porque Santiago es un barrio tranquilo, pero al mismo tiempo es un lugar de paso. Así que lo cogí y con ayuda de mis amigos y familiares lo reformé y el 1 de septiembre abrí la peluquería-barbería.

–¿De dónde viene el nombre Lamiarri?

–Es el nombre del caserío de la familia de mi ama, en el barrio de Bidasoa. De hecho, cuando hicieron la carretera nueva de Navarra, a uno de los túneles le pusieron el nombre de Lamiarri porque el caserío está debajo. Mi ama se crió allí y las generaciones anteriores también. Así que qué mejor que darle al negocio un nombre familiar y además euskaldun, que era lo que yo quería.

–El logo que luce en la pared, ¿lo has diseñado tú?

–No, el logo lo diseñó mi amigo Jon Benet, que es un artista, tiene una mano increíble. De hecho, se dedica a hacer vídeos en 3D. Y el de la pared de la peluquería lo pintó otro amigo que se llama Jon Caballero.

–También veo que tienes colgada una bufanda del Real Unión.

–Toda la vida he jugado a fútbol, siempre en el Real Unión. Soy muy unionista, por lo que no podía faltar la bufanda.

–No ha pasado mucho tiempo desde que abriste la peluquería pero, ¿estás contento? ¿Crees que has acertado?

–¡Totalmente! Sé que he acertado porque me levanto por las mañanas y al pensar que tengo que venir a trabajar no me da pereza, todo lo contrario, vengo contento. Además, veo que la gente me apoya, que algunos clientes han repetido ya de un mes a otro y que, por lo que me dicen, salen muy contentos.

–¿Cuál es el perfil de tus clientes?

–Hay de todo. En estos meses ha venido mucha gente joven, pero también niños y gente adulta, incluso personas bastante mayores.

–Y cuál es el servicio que más te demandan, ¿peluquería o barbería?

–Bastante parecido. Hay quien viene solo para que le corte el pelo, otros solo para la barba y otros para las dos.

–Y dentro de cada disciplina, ¿qué es lo más solicitado?

–También depende, sobre todo de la edad y del tipo de pelo. En peluquería algo que me piden mucho es el famoso degradado, que está muy de moda ahora y lo llevan la mayoría de chavales. Consiste en cortar de forma que en los laterales y en la zona de la nuca, de la parte superior a la inferior, el pelo vaya de más a menos, sin que haya ningún escalón. Es decir, que no haya un contraste duro, sino que vaya degradando poco a poco. Por otro lado, la gente un poco más adulta suele pedir más el corte clásico. En barbería, lo que más me demandan son arreglos de barba, perfilar y rebajar cantidad.

–En los últimos tiempos el concepto de barbería está en auge de nuevo, ¿no es así?

–Sí, parece que ahora los hombres tienden a cuidarse más y además las barbas han vuelto a estar de moda.

–Quien quiera venir a Lamiarri, ¿dónde puede solicitar cita previa?

–Puede llamar al 638 13 68 61 o mandarme un mensaje directo por Instagram (@lamiarri.barbershop). También pueden encontrarme en el local de lunes a viernes de 9.30 a 13.30 y de 15.30 a 20.00 y los sábados de 9.30 a 14.00 horas.

–¿Un deseo para el futuro de Lamiarri?

–Que siga creciendo. Y si tengo trabajo y me va bien, me gustaría coger a alguien más y poder estar dos atendiendo. Pero eso de cara al futuro. Por ahora mi objetivo es ese, seguir creciendo pero sin agobiarme, ir mes a mes y ya veremos qué pasa.

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