"La libertad de expresión es innegociable en la UE"

"La libertad de expresión es innegociable en la UE"

La defensa de la libertad de expresión en Europa y el papel activo que ha de adoptar la cultura en defensa de los valores comunes es uno de los asuntos que se debatirána partir del 2 de diciembre en Madrid en la próxima reunión de la European Alliance of Academies.

Este instrumento de activismo cultural, impulsado desde 2020 por la presidencia alemana de la UE, reúne a una setentena de instituciones culturales europeas. El anfitrión será el Círculo de Bellas Artes de Madrid. El Círculo es la única institución española en una alianza que está abierta a quien quiera integrarse en ella. La Vanguardia ha conversado con el embajador alemán, Wolfgang Dold, y el director del Círculo, Valerio Rocco.

Cuando hablamos de la UE, la consideramos un club económico y político. ¿Creen que algún día podremos hablar también de una unión también cultural?

WOLFGANG DOLD: La cultura tiene un papel muy importante. Hay dos aspectos que creo que tienen que ser destacados. Por una parte, no podemos hablar de una cultura europea como un espacio homogéneo y único. Por otra parte, es cierto que compartimos hechos que forman parte de la misma historia. Es una historia a menudo díficil... casi siempre difícil, pero una historia común. Hablamos de un espacio común, pero también de diversidad diversidad y del hecho de que todas las regiones tienen sus particularidades y se han de respetar. Y eso es un valor por sí mismo. Hablar de cultura europea es hablar de las culturas europeas.

VALERIO ROCCO: Estoy de acuerdo con el embajador. El lema de la diversidad es político, pero, sobre todo, cultural. La gran riqueza deEuropa respecto a otros lugares del mundo son justamente esas tradiciones compartidas. Pero, al mismo tiempo, gana riqueza por su diversidad. Mejoramos muy despacio. Los programas de la UE en cultura aún son muy pequeños, a pesar de que han doblado su financiación para los próximos 7 años. La cultura aún es una competencia fundamentalmente de los estados, y en muchos países como Alemania o España, de los länder y de las comunidades. Yo creo que, aunque desde arriba no se está haciendo mucho, son muy importantes las iniciativas desde abajo.La European Alliance of Academies es un magnífico ejemplo de cómo 70 instituciones culturales europeas deciden unirse para tener una voz común en la que también se pueda expresar esa diversidad. Confío mucho en esas iniciativas ciudadanas para llegar a una cultura europea, a una cultura transnacional.

De hecho, sorprendió cuando la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, situó la cultura en el centro de las políticas europeas con su Nueva Bauhaus...

V. R. : A mi, la Nueva Bauhaus me parece una idea brillante. Es multidisciplinar, con un enfoque hacia la habitabilidad de las ciudades desde muchas perspectivas. El lema es una convivencia hermosa, sostenible e integradora. A mi, como director del Círculo de Bellas Artes, que la palabra hermosa esté en el centro de una política pública me parece emocionante. La Nueva Bauhaus no ha sido aún muy entendida porque es una política novedosa,pero creo que si hay países que pueden entender bien a qué se refiere son los del sur de Europa, aunque la iniciativa venga de una presidenta alemana. No es casual que de los 10 primeros premios de la Nueva Bauhaus, que se acaban de conocer, cinco sean españoles y solo haya uno alemán. Eso es así porque ese componente de la felicidad de vivir, de lo sostenible, de lo integrador, de lo hermoso en la configuración de nuestras ciudades es algo propio del sur de Europa, y es magnífico que se quiera extender a todo el continente.

W.D. Comparto del todo esa perspectiva. Lo más significativo en las ciudades o en los centros urbanos es el concepto del espacio del ciudadano. La vieja Bauhaus tenía como base esta interconexión , con muchos aspectos que van más allá de lo puramente técnico. Es, decir, se trata de integrar aspectos sociales, culturales y de comunicación entre las personas que viven una ciudad. Una ciudad europea es una ciudad donde los ciudadanos pueden vivir libremente, donde pueden ocupar los espacios públicos. Las ciudades deben estar al servicio de la vida de las personas. Creo que no hay muchas más regiones en el mundo donde se aplique este concepto tan particular de ciudad.

WOLFGANG DOLD

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Sin embargo, la dependencia tecnológica amenaza seriamente este modelo. En una entrevista en La Vanguardia, la economista Francesca Bria, también consejera de la Nueva Bauhaus, advertía que Europa puede convertirse en una colonia digital de Estados Unidos y de los países asiáticos.

W. D. : Sin ninguna duda, tenemos una dependencia de la tecnología que viene de fuera de Europa.En una encuesta reciente, el 80% de las empresas alemanas han dicho que dependen casi del todo de la tecnología de fuera de la UE, sea asiática o de los EE.UU. Eso es verdad. Estamos muy lejos de tener una soberanía digital. Sin embargo, creo que aquí tenemos un hilo conductor que puede ser una fortaleza de los europeos: combinar esa cuestión tecnológica, empresarial, o de negocio con otros aspectos de la vida. Es decir, estoy hablando de la cuestión de dignidad humana y de la cuestión de la propiedad intelectua sobre los propios datos. En este sentido, los próximos años van a ser años en los que el derecho de las personas a mantener sus propios datos estará en el centro del debate, más allá de las cuestiones tecnológicas.

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¿Pero harían falta muchas más iniciativas, no? Parece que con la Feria de Frankfurt 2022, en la que España será el país invitado, Alemania quiere ejercer ese papel vertebrador...

W. D. : La feria del libro de Frankfurt es un evento muy destacado también en el mundo mediterráneo. No solo es un evento para las editoriales, sino también un evento para el conjunto de la cultura. En 2022 vamos a ver una presencia de la literatura española en toda su diversidad. Eso es importante destacarlo. Sabemos que los responsables de la presencia española van a tener en cuenta ese asunto muy importante de la diversidad. para el público alemán, la feria será un hito porque hay una gran afición a la literatura española. Creo que, más allá de los clásicos, se puede fomentar el interés por la literatura española moderna, que es menos conocida. Además, a nosotros nos parece muy importante hacer algo en paralelo a la feria aquí en España, con el objetivo de que estono sea una calle en sentido único, sino un diálogo entre las culturas españolas y las culturas alemanas.

El libro ha aguantado mejor que otros sectores y puede servir como herramienta para la reactivación...

V. R. : Ha aguantado mucho mejor que otros sectores, pero las editoriales grandes mejor que las pequeñas. Ojalá el libro pudiera revitalizar todo el sector cultural español. Soy un poco escéptico porque al sector le falta vertebración y le falta unidad. A veces parece que sean gremios medievales que van cada uno por su lado con sus demandas, con sus problemas específicos, y no nos damos cuenta -y aquí me incluyo yo- de que somos el sector cultural español y tenemos que tener una única voz. Y, a veces, también formas de solidaridad interna, por así decirlo. Los sectores menos afectados por las crisis tendrían que ayudar a los más afectados. Las grandes instituciones como el Círculo de Bellas Artes podemos ayudar al tejido que peor lo ha pasado, como a los técnicos de las salas de música, por poner un ejemplo. Ojalá el sector del libro tome nota y pueda ejercer ese efecto de contagio.

Cualquier planteamiento de cultura europea debe tener en cuenta las diferencias que existen respecto a la piratería. España lidera el ranking en el robo de contenidos culturales.

V. R. : Efectivamente, en España tradicionalmente la piratería es muy alta, porque no se ha entendido bien el concepto de propiedad intelectural ligada a la creación artísitca, porque el sector cultural ha estado muy desprestigiado tradicionalmente. Después de la pandemia la cosa ha cambiado, ha mejorado. El público se ha reconocetado con el sector de la cultura y ha entendido que todos estos creadores que daban esos contenidos gratis también necesitan comer.Es muy imporatnte insistir en la idea de que sin la defensa de los derechos de la libertad intelectual no puede haber una genuina libertad artística, porque el creador ha de estar amparado para poder vivir de su creación y ser libre en ella. Es un problema específico de España. Quizás en Alemania...

W. D. : Yo creo, sin ningún matiz, que la piratería es un delito. Antes hablábamos de la protección de la cultura europea. Pues bien, tenemos que dar no solo ese primer paso, sino también el segundo, que es proteger a los artistas, proteger a los productores de cultura. Tenemos la obligación de respetar el original, y no el fake.

La próxima reunión de la European Alliance of Academies se celebra en un momento en el que la libertad de expresión está seriamente amenazada. En el Este de Europa sobre todo, pero también en otros países de nuestro club. ¿Hasta qué punto les preocupa esta cuestión?

W. D. : La libertad de expresión es uno de los valores fundamentales en este espacio de valores que se llama Europa. Por supuesto, la libertad siempre está en peligro, siempre tenemos la necesidad de protegerla. La libertad se protege con el respeto a las instituciones, a la división de poderes, a la independencia judicial y a derechos fundamentales. Eso no es algo negociable.

V. R. : la European Alliance ha sido muy combativa este año al denunciar la situación, por ejemplo, de los literatos o de las universidades en Hungría;la situación en Polonia... También fuimos muy activos al denunciar censuras en Bielorrusia, a pesar de que esté fuera de la UE. Pero también hay formas de censura en otros países, momentos en que se coarta la libertad de creación artística, de manera quizás menos grave o más puntual. También en España hemos tenido casos, como los casos de los raperos Valtònyc, de Pablo Hasél. Por cierto, esto interesa mucho en Alemania, según nos contaban periodistas alemanes. Interesa mucho en Alemania y creo que nostros tenemos que ser clarísimos al decir que no se puede coartar la libertad de creción artística, que es un pilar fundamental de construcción democrática también en los países que aparentemente no tienen problemas.

W. D. : Quiero añadir algo. Proteger la libertad de expresión significa también proteger a los que dicen cosas que quizás no sean tan políticamente correctas. Tenemos que defender la libertad de expresión en todas las direcciones, y no solo en una.

V. Si puedo apostillar, cre que esa amenaza a la libertad de creación no solo ha ejercen los gobiernos, sino también, muchas veces, grupos ultranacionalistas, radicales, excluyentes, identitarios que presionan, amenazan, coartan...

Estos días se ha oficializado la cocapitalidad cultural y científica de Barcelona. ¿Creen que tendría que existir más colaboración entre Madrid y Barcelona?

W. D. :El hecho de que Barcelona y Madrid compartan esa cocapitalidad me parece una decisión sabia. Hablamos mucho de competencia, pero también podemos hablar de complementariedad. Son ciudades prestigiosas que tienen sus matices, sus rasgos característicos distintos. Alinear a las dos en la misma categoría puede ser una fórmula, si no de reunificación (este es un concepto muy alemán que igual no se puede utilizar en este contexto), sí de cooperación entre dos ciudades importantes de Europa y de España.

V. R. : Yo creo que el proeycto de cocapitalidad científica y cultural es muy interesante, pero, por poner un pero, lo que habría que fomentar es esa complementariedad de la que habla el embajador. No tanto potenciar los dos polos por separado porque son cocapitales, sino cofinanciar los proyectos comunes.

¿Qué mensaje esperan que lance la reunión de la European Alliance of Academies?

V. R. : Esperamos, por un lado, convencer a los gobiernos nacionales y a las instituciones europeas de que hace falta avanzar en la dotación de recursos para generar una concepción transnacional de la cultura. Eso puede afectar, por ejemplo, a la educación. En todos los países de Europa se enseña la cultura de una manera todavía muy nacional. Se sabe lo que es el Quijote, pero no el Fausto de Goethe, y viceversa. Y ambos son pilares de la cultura europea. Y, por otro lado, hay que lanzar un mensaje a los ciudadanos en esta época de nacionalismos excluyentes, fundamentalmente de extrema derecha. Hay que lanzar el mensaje de que la cultura europea tiene que trabajar unida de una manera agregadora, con cooperación, y nunca excluyente de la diversidad o la alteridad.

W. D. : No hay mucho que añadir. Creo que esta conversación ha demostrado qué debate vamos a tener en Europa sobre unos aspectos que van más allá de una obra de arte o de un libro. Aspectos que que abordan la transversalidad de la cultura. Es decir, está claro que la transformación digital ha de tener en consideración la dignidad humana. La Nueva Bauhaus debe ser una interfaz de muchos aspectos. Esas son las aportaciones que hace este nuevo concepto de alianza académica. Se ha constituido bajo la presidencia alemana, pero espero que no se trate de un episodio interesante pero breve. Espero que sea una vía sostenible para actuar y debatir, para lograr que la cultura europea siga existiendo al final de este siglo.

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