Cuba inmuniza a su población vulnerable con dos vacunas en desarrollo - IPS Cuba

LA HABANA, 19 may 2021 (IPS) – “Esto es lo mejor que nos ha pasado”, asegura Victoria Díaz tras recibir la primera dosis de Abdala, uno de los proyectos de vacuna anticovid-19 con los cuales Cuba aspira a inmunizar este año a toda su población.Cuba inmuniza a su población vulnerable con dos vacunas en desarrollo - IPS Cuba Cuba inmuniza a su población vulnerable con dos vacunas en desarrollo - IPS Cuba

Residente en La Habana del Este, uno de los 15 municipios de la capital cubana, esta jubilada de 66 años dijo a IPS que acudió junto con su esposo, de 85 años, a administrarse el fármaco porque “estamos seguros que esa vacuna no hace daño. Está más que estudiada”.

Díaz, quien pasadas 72 horas de la inyección asegura sentirse bien, se dedica a atender su hogar donde además vive su hija con un bebé de tres meses, algo que la ha obligado a ser más estricta con los protocolos sanitarios que, “incluso vacunados, tendremos que mantener por un buen tiempo, incluidas las mascarillas”, advierte.

El 10 de mayo comenzó en cuatro municipios habaneros el denominado “estudio de intervención” en grupos y territorios de riesgo, a los cuales se sumarán durante mayo y junio las restantes demarcaciones capitalinas.

El objetivo es inmunizar a alrededor de 1,7 millones de personas mayores de 19 años de la urbe de 2,2 millones de habitantes, con más de la mitad de los contagios y fallecidos del país, debido a la covid.

El cronograma en esta fase experimental contempla asimismo aplicar los fármacos en algunas de las 15 provincias cubanas, en la población mayor de 60 años, al igual que en el grupo de 40 a 59 años.

Serán administrados Abdala y Soberana 02, prospectos anticovid-19 desarrollados por la industria biofarmacéutica nacional y únicos que transitan por la fase tres y última de los ensayos clínicos.

Se trata de una decisión perentoria hasta que la autoridad reguladora, el Centro para el Control Estatal de Medicamentos, Equipos y Dispositivos Médicos autorice el uso masivo, lo cual podría suceder a mediados de junio, según el Ministerio de Salud Pública.

El estudio de intervención recibió luz verde en un momento en que Cuba soporta el peor momento de la pandemia originada por el SARS-Cov-2.

Hasta este martes 18, el archipiélago caribeño acumula 126 755 contagiados y 826 decesos, desde marzo de 2020 cuando se reportaron los primeros casos. No obstante, la proporción de fallecidos con respecto a la población total es baja si se compara con naciones del área.

A ello se suma la circulación de nuevas cepas, especialmente la variante sudafricana, con una mayor transmisibilidad y asociadas con el repunte de casos graves, críticos y fallecidos desde diciembre, apuntan expertos.

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Los resultados de seguridad e inmunización de las fases I y II de ensayos clínicos, y la evaluación preliminar de la fase III de Soberana 02 y Abdala, aún en marcha, justifican “que esta intervención tiene más beneficios que riesgos para nuestra población”, explicó el ministro de Salud Pública, José Ángel Portal, en una comparecencia televisiva el 7 de mayo.

La máxima autoridad de salud agregó que “la vacunación de diferentes grupos poblacionales debe contribuir a la disminución de los enfermos y fallecidos, además de potenciar un posible decrecimiento de la transmisión, lo cual permitiría un retorno gradual a las actividades sociales y económicas en todo el territorio nacional”.

Para fines de junio, 22,6 por ciento de los 11,2 millones de habitantes en la isla podrían haber recibido alguno de los antígenos.

Si la autoridad reguladora autoriza la vacunación masiva, un tercio de las cubanas y cubanos podrían estar inmunizados en julio y 70 por ciento en agosto, según estimaciones oficiales.

Las estadísticas indican que hasta este martes 18 más de 455 000 personas han recibido al menos una dosis de Soberana 02 y Abdala durante la intervención sanitaria en La Habana, así como entre el personal sanitario, centros biotecnológicos y otros grupos de riesgo.

Abdala, con un esquema de vacunación de tres dosis, con 14 días de diferencia entre cada una (0-14-28) es, según científicos cubanos, capaz de inducir altos niveles de anticuerpos funcionales frente a la enfermedad.

“Las reacciones más frecuentes que hemos notado son leves, como dolor en el sitio de la punción y descomposición hipertensa, pues algunos pacientes se ponen un poco nerviosos, pero nada grave”, precisó a IPS la médica Yaíma Cid, jefa de uno de los grupos de trabajo en una policlínica en La Habana del Este.

El protocolo para administrar el fármaco parte de la voluntariedad, e incluye el llenado de un formulario con datos y la firma de consentimiento de la persona.

Antes de la inyección, el personal de salud toma la presión y temperatura y con posterioridad cada individuo permanece una hora bajo observación para evaluar cualquier reacción adversa, comprobó IPS al visitar uno de los vacunatorios.

“Tras la tercera dosis, el sistema inmunológico necesitará un tiempo adicional para responder a la enfermedad con los anticuerpos. En caso de contraerla, no se experimentarán el sinfín de complicaciones y secuelas que deja; la pasaremos como una gripe”, explicó Cid.

Abdala, Soberana 02 y los otros tres candidatos a vacunas anticovid que se desarrollan en Cuba se basan en la tecnología de subunidades proteicas, que incluyen porciones inocuas (una parte de la proteína S) del virus SARS-CoV-2, para que el organismo las reconozca como un elemento extraño y produzca linfocitos T y anticuerpos que ataquen al virus.

Perspectivas

Cuba es la primera nación latinoamericana con fármacos propios para enfrentar el coronavirus y antes de concluir 2021, podría sumarse al reducido grupo de las que cuenten con toda o casi toda su población inmunizada.

Se trata de un acontecimiento con connotaciones sociales, políticas y económicas, por ocurrir en un país del Sur en desarrollo, con una crisis estructural de su economía y agobiado por los efectos de la pandemia, más rigurosos debido al endurecimiento del embargo que aplica el gobierno de Estados Unidos desde 1962.

La industria biotecnológica cubana dispone de más de tres décadas de experiencia y aval internacional en la fabricación de vacunas, contra enfermedades como la meningitis B y C y la hepatitis B, entre otras.

Tal experticia y las probadas plataformas tecnológicas para su desarrollo, agilizaron los cinco candidatos para enfrentar el coronavirus; si se cuentan Soberana 01, Soberana Plus y Mambisa, también en ensayos clínicos, aunque en estadios menos avanzados.

Como puntos a su favor, los fármacos requieren para su conservación temperaturas entre dos y ocho grados centígrados, lo cual disminuye problemas logísticos para almacenarlos; tampoco compiten entre sí por las capacidades productivas, pues sus componentes se elaboran en distintos centros científicos, puntualizan especialistas.

El país caribeño está en condiciones de producir este año 100 millones de dosis de vacunas, suficientes para también ofertarlas a otras naciones, han dicho autoridades sanitarias.

En el área latinoamericana, Venezuela, México y Perú han mostrado interés por adquirirlas una vez certificadas.

“La vacuna Soberana de Cuba todo indica que es de la más alta calidad técnica, estamos trabajando también para ver de qué modo los ayudamos a terminar su proceso de elaboración, esperando terminar la parte preliminar de estudios y ver cómo ayudamos”, confirmó el 16 de mayo el presidente argentino Alberto Fernández, en declaraciones a una televisora de su país.

Los datos disponibles refieren que Soberana 02 puede elevar la respuesta inmune del organismo hasta 75 por ciento tras la segunda dosis, aplicada en un lapso de 28 días.

Dicho indicador se elevaría a 96 por ciento con una tercera dosis de Soberana Plus, considerada la única desarrollada a nivel mundial para convalecientes de la enfermedad, según las informaciones oficiales.

Desde el 26 de abril se desarrolla la tercera fase del ensayo clínico de Soberana 02 con 24 000 voluntarios de siete provincias de Irán, a partir del acuerdo firmado en enero entre el Instituto Finlay de Vacunas, en La Habana, y el Instituto Pasteur de la nación persa, para la transferencia tecnológica y complementariedad de las investigaciones.

Certificar la efectividad del antígeno cubano le abriría las puertas de su aplicación en la nación de Medio Oriente, con más de 82 millones de habitantes.

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